A las mujeres de nuestra vida, en su día

Muchas gracias por llevarme un tu panza o en tu corazón…

Te agradezco que en mis primeros años de escolaridad, fueras mi amiguita, mi compañera, mi cómplice y la que supo ayudarme siempre.

Porque en mi adolescencia me enseñaste el camino del amor, aquel de las ilusiones, de la pureza y de las mejores sensaciones que uno puede recibir.

Porque te conocí militante, aguerrida, honesta, insobornable y con más ímpetu y fortaleza que muchos de nosotros.

Comprometida siempre ante los avatares de la desigualdad social y enarbolando las banderas de la justicia.

Te vi hermosa… niña, mujer, novia, esposa, pareja; pero siempre vos, nunca perdiste tu esencia de mujer.

Porque tu inteligencia me enamoró, porque el don de madraza me dio un orgullo especial.

Las veo madres, abuelas y son una bendición para la familia.

Porque la palabra desvivir por tus afectos siempre esta presente en tu corazón.

Porque son lo mejor que a un hombre le puede pasar en la vida.

Y deseo que me permitan estas próximas palabras, para una mujer especial… mi madre y para todas en general:

Fiuiste una mujer maravillosa, ¿te quise tanto como te admiré? ¿O te admiré tanto como te quse? Espero haber merecido el honor r der lo que fui en tu vida.

En honor a todas las mujeres, a las que atravesaron mi vida, pero mucho más las que atravesaron mi corazón.

Daniel Aieta
Egresado del Instituto Superior Mariono Moreno y de la Universidad Católica Argentina entre otros.Periodista en varios medios nacionales escritos radiales y televisivos como así también en distintas entidades estatales y privadas, entre ellas la Embajada de Colombia. Docente desde hace más de treinta años, historiador y profesor de Oratoria y liderazgo. Fundador del periódico Ciudadela MI Ciudad (1988) y del programa radial Vecinos x Vecinos (AM-1600).