Capitulo V: El Cuartel 6° de San Martín

Nuestro editor revive otro capítulo más de la historia de Ciudadela, de la obra del escritor y vecino José Alfonso en el que cuenta un poco más del "Colegio de las Hermanas" y de cuando Ciudadela era parte de San Martín.

La Madre Juana y el paseo de las monjas

(Continuación del capítulo IV, Colegio de las Hermanas)
Una de las figuras que sobresalió por sus dotes excepcionales fue la Madre Juana quien regía la marcha del colegio y cuya palabra y consejo eran escuchados como la voz de una santa.

Otro cuadro que muchos recuerdan es el del paseo de las monjas, que en los días plácidos del año, llevaban a sus pupilas hasta una distancia de varias cuadras del Colegio, hasta sobrepasar a veces los límites de lo que hoy es Ciudadela, caminando junto a la vía, despaciosamente, y volviendo al atardecer, luego de conversar con los quinteros que acudían al camino a saludarlas o se cruzaban con la infantil y bulliciosa caravana.

La pintoresca capilla fue, podría decirse, la primera manifestación de vida religiosa entre nuestros antiguos vecinos, no por modesta menos venerada, en aquellos tiempos y en aquella reducida colectividad formada por una parte de gente culta y pudientes y, por la otra, de sencillos y laboriosos trabajadores.

Declara  luego de utilidad pública por ley de 25 de septiembre de 1904, los terrenos afectados por la Avenida Circunvalación (hoy General Paz), el Colegio fue trasladado a su nuevo edificio de la calle Cuzco en Liniers junto  a la iglesia de San Cayetano.

El Cuartel 6° de San Martín

Con fecha de 25 de febrero de 1864, fue creado por decreto del gobernador Saavedra, el Partido de General San Martín aunque la ciudad de este nombre propiamente dicha, existía desde el año 1856,formando parte del Cuartel 7° del Partido de San Isidro.

El nuevo partido de San Martín abarcó una extensión de 99 kilómetros cuadrados y quedó dividido en seis cuarteles, correspondiendo a Ciudadela el último. Desde entonces la antigua Villa Liniers tomo el nombre de Cuartel 6°, especialmente para cuanto se relacionaba con la municipalidad, como era el pago de impuestos, nombramientos de autoridades, formación de padrones electorales y demás manifestaciones derivadas de su dependencia de aquella comuna.

Pese a su cambio de jurisdicción,  ninguna manifestación ostensible de progreso edilicio llego a Ciudadela en muchos años. Con la mayor parte de sus calles sin roturar, cubiertos de enormes pantanos los terrenos que no estaban convertidos en quintas… pocas perspectivas podía ofrecer a quienes hubiesen querido radicarse aquí con otro propósito que no fuese el de formar alguna nueva quinta o plantar un monte de árboles.

El Cuartel 6° con su nombre oscuro y sin personalidad, más distante de San Martín que sus otras villas, vivió mucho tiempo en el abandono mayor que todas ellas, quedando librado en absoluto  a la iniciativa particular de sus escasos habitantes.

Durante mucho tiempo aún, existieron, junto al almacén de Frione, los antiguos corrales de palo a pique para la hacienda, los que abarcaban desde la Avenida Italia hasta Gaona, donde los reseros armaban campamento y pasaban la noche antes de continuar la marcha.

Todo esto tuvo, en fin, por muchos años todavía, el aspecto de un auténtico trozo de pampa.

Ciudadela Mi Ciudad
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