¿Cómo fue la muerte de San Martín?

Cómo murió San Martín

San Martín, prócer argentino, padre de la Patria, murió a los 72 años, edad a la que pocas personas llegaban en 1850, cuando el promedio de vida de las personas era de solo 42 años.

Se sabe que el General Don José de San Martín murió a las 3 de la tarde de un 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia, pero no sabe cuáles fueron las causas de su muerte. Su fallecimiento fue sorpresivo a pesar de eran conocidos los problemas de salud del libertador.

Entre las dolencias crónicas que padeció el General Don José de San Martín, se encontraban el asma, la gota y una úlcera estomacal, enfermedades con las que lidió hasta sus últimos días.

Causas de la muerte de San Martín

Acta de defunción de San Martín

“El año 1850 y 18 de agosto a las 11 de la mañana, delante de nosotros abajo firmantes (…), han comparecido Francisco Javier Rosales, Encargado de Negocios de Chile en Francia, residente en Paris, de cuarenta y nueve años de edad, amigo del citado más adelante, y Adolfo Gérard, abogado de cuarenta y cinco años de edad, igualmente amigo del citado más adelante, los cuales nos han declarado que José de San Martín, Brigadier de la Confederación Argentina, Capitán General de la República de Chile, Generalísimo y fundador de la libertad del Perú, residente en Boulogne, nacido en Yapeyú, provincia de Misiones [N. de la R: actual territorio de Corrientes] (Confederación Argentina) de setenta y dos años, cinco meses y veintitrés días, viudo de Remedios de Escalada, hijo del Coronel Juan de San Martín, Gobernador de la susodicha provincia de misiones, y de Gregoria de Matorras, ambos fallecidos, ha muerto ayer a las tres horas de la tarde en su domicilio, Grande Rue 105, como así nosotros nos hemos asegurado”.

Relato sobre el día en el que murió San Martín: ¡No morirá tu nombre!

En las redes sociales, la redacción tuvo el agrado de encontrarse con un hermoso texto que recrea en una ficción histórica los últimos días de General Don José de San Martín.

Habitación en la vivió sus últimos días San Martín
Habitación en la que murió San Martín, réplica del Museo Histórico Nacional.

La hermosa y conmovedora descripción fue publicada por El Liberal, de Santiago del Estero, y escrita por el coronel Hugo Eduardo Peralta, delegado del Estado Mayor del Ejército en Santiago de Estero.

Para muchos, el nombre sonará desconocido, pero Hugo Eduardo Peralta fue el militar que descubrió al enfermero que robaba vacunas de covid-19 en Santiago del Estero para venderlas en su domicilio a 30 mil pesos.

A continuación, el relato de Hugo Eduardo Peralta sobre la muerte del General Don José de San Martín, padre de la Patria:

“A las tres de la tarde de un día de agosto, la rutina grabada a lo largo de toda una vida en la milicia, lo ayudaba a llevar adelante sus años, sus enfermedades y la creciente ceguera que lo encerraba cada día más en la oscuridad.

Temprano ese día, comenzó su actividad. Pese al calor del agosto europeo, no dejó de ponerse su pañuelo negro al cuello y su tapado de grandes solapas y de dos filas de botones, que él mismo muchas veces remendó.

Ayudado por su bastón y no por ello sin dificultad, comenzó su diario caminar hasta un promontorio del cual podía observar el rugiente mar, aunque ahora poco lo podía ver. Pero eso no importaba. Allí, sentía el viento sobre su arrugado rostro y sobre su blanco cabello. Ese viento le traía también entrañables sonidos de trompetas, de cascos de caballos, de rugidos de cañones, de choques de sables y lanzas, en síntesis, le devolvía lo que había sido su vida, que ahora se le escapaba día a día.

Pasado el mediodía regresó a la casa, se sentó en el sillón tan viejo como él y comenzó a mirar el pequeño fuego que siempre estaba encendido.

Una vez más los recuerdos comenzaron a acompañarlo. Lentamente su bravo corazón dejó de latir y la poca luz que había en sus ojos se apagó. Se vio extrañamente joven caminando con su uniforme azul, sintió el peso y el ruido de su sable corvo colgado del cinturón a su izquierda.

Vio a lo lejos una torre con un campanario, que creyó haber visto antes, y cerca de ella a muchos soldados con uniformes de la patria tan lejana y querida. Alguien se adelantó cuyo rostro, reconoció.

Ese muchacho, con una tonada fuertemente correntina le dijo: – Bienvenido mi Teniente Coronel… lo estábamos esperando. En ese momento comprendió. El anciano militar lo estrechó en un abrazo y al hacerlo tocó la espalda del correntino y le dijo: – Todavía está abierta esa herida. – Es mi orgullo… -fue la corta respuesta. – Esa mañana cuando fui a verlo y a agradecerle ya era tarde, se lo digo ahora, ¡muchas gracias! -dijo el recién llegado. – El agradecido soy yo, por haber podido cabalgar con usted hacia la gloria.

El resto de los que allí estaban se acercaron a abrazarlo, vio allí muchas caras muy queridas. El lugar que Dios tiene reservado para los soldados, a partir de ese momento fue mejor, porque el Primer Soldado de América, el Capitán del Nuevo Mundo, había llegado.

En un lugar del norte de Francia a las tres de la tarde de ese día de agosto, un reloj detuvo su andar. General Don José de San Martín: ¡No morirá tu nombre, ni dejará de resonar un día tu grito de batalla, mientras haya una piedra en Los Andes, y un cóndor!”

La última imagen de San Martín

La última imagen de San Martín es un daguerrotipo y fue tomada en 1870, dos años antes de su fallecimiento.  El daguerrotipo es un procedimiento fotográfico inventado en 1839, precursor de la fotografía, que no usaba película, no permitía copias, solo podía realizarse en exteriores y requería que la persona fotografiada se quedara cerca de 10 minutos sin moverse para que pueda capturarse la imagen.

Según cuentan, fue Merceditas quien llevó a San Martín, engañado, a que se tomara una fotografía. Fue la primera y última vez en la que el Libertador dejo que capturaran su imagen fotográficamente para la posteridad.

San Martín reconstrucción de su cara a color a partir del daguerrotipo
Utilizando la única fotografía existente de San Martín, Gastón Gordon (Twitter: @cosasdegaston) coloreó el daguerrotipo y lo tomó de base para rejuvenecerlo, utilizando aplicaiciones gratuitas.
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