Juan Lindor Bidondo, “Titino” para la familia, “Don Juan” para Ciudadela

Se enganchaba en todo evento en el cual podía cocinar para los demás. En las fiestas patrias hacia el chocolate para los chicos, en las elecciones, las viandas para fiscales autoridades electorales.

Juan Lindor Bidondo nació en Chivilcoy – pueblo fundado por sus abuelos- el 18 de marzo de 1927. Allí estudió en el colegio Nacional, fue monaguillo, jugó al básquet y trabajaba para los molinos Cánepa. Manejaba los camiones con acoplado, realizando diariamente viajes a Capital.

A los 20 años se muda con su familia: padres, hermano, su buldog, y caballo Duque a Ramos Mejía, (Larrea y Rivadavia). Duque era todo un personaje… Un percherón blanco, al que le trenzaban las crines y le ponían pantalones para que duerma sin ensuciarse. En verano, todos los días, al escuchar la corneta, del heladero Fain, se acercaba a la puerta, y Don Faín le servía un vasito de helado, que cobraba a la familia a fin de mes.

Juan Lindor Bidondo y Natalina Moro.

Natalina Moro, su compañera de toda la vida

En el club las Golondrinas de Ramos, siguió practicando basquet y fútbol. Era buen deportista y excelente nadador.

En 1947 realiza la conscripción y conoce a su compañera de toda la vida, Natalina Moro.

Hija de italianos, que no veían con buenos ojos a su yerno bien criollo y “negrito”. Con el tiempo “Don Amilcar” se resignó a ese amor elegido por su hija y en 1952 comenzó a construirles la casa, allí donde el zanjón de la calle Alsina cruzaba la Av. Gaona, ¡y el principal peón de albañil era Titino!

En 1951 comenzó a Trabajar en el Buffet de Oficiales del Ministerio de Guerra, donde orgulloso le preparaba el mate cocido con sandwich de peceto o matambre al General Perón de quien conserva diálogos y anécdotas del líder justicialista.

“Al medio día cocinaba para los chicos que comían en el comedor social, y luego se dedicaba a preparar cenas para los eventos destinados a juntar fondos, para el centro o institución del cual formaba parte”.

Vecino de Ciudadela y colectivero de la línea 186

En 1955 se muda a Ciudadela. Fue colectivero -de la línea 186- fletero (¡llevaba los equipos para Sandro y los del Fuego!), metalúrgico, y siempre un gran cocinero.

A mediados de los 80 comenzó a trabajar en la Sociedad de Fomento Villa Liniers Norte, y allí pudo realizar lo mejor que más le gustaba hacer: cocinar para muchos.

Fundación del Centro de Jubilados de Villa Linier Norte y José Amaya

Juan Lindor Bidondo en el Centro de Jubilados José Amaya.

Con el regreso de la democracia comenzó a formar parte de centros de jubilados, fue tesorero del Centro de Jubilados Villa Liniers Norte, y socio fundador y presidente del Centro de Jubilados José Amaya.

Al medio día cocinaba para los chicos que comían en el comedor social, y luego se dedicaba a preparar cenas para los eventos destinados a juntar fondos, para el centro o institución del cual formaba parte.

Se enganchaba en todo evento en el cual podía cocinar para los demás. En las fiestas patrias hacia el chocolate para los chicos, en las elecciones, las viandas para fiscales autoridades electorales.

Escuela “Los Naranjitos” en Santiago del Estero

En los 90 durante viaje a Termas de Río Hondo, conoció las necesidades de las escuelas de esa zona, y a partir de allí todos los años, su gran ilusión era llegar a Termas con bolsos de ropa, libros, zapatillas y golosinas para los chicos de la escuela “los Naranjitos” de Santiago del Estero.

Se jubiló entrando al nuevo siglo y hoy pasa sus días, cebando mate a su gran compañera , contando las horas para ver a su bisnieta o mirando deportes de todo tipo, especialmente fútbol, si es Boca y con una picadita ¡mucho mejor!

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