Malvinas: entre héroes y políticos

Un 30 de abril Saúl Ubaldini realiza una marcha por pan, paz y trabajo, y fueron ferozmente reprimidos en la plaza con un muerto, y nadie me lo contó, yo estuve allí.

Ese mismo pueblo salió a festejar la toma de Malvinas; se cantaba el himno y el borracho de Galtieri hablaba de la recuperación de Malvinas y más de uno lo comparaba con Perón… ¡por dios!

Yo estaba acreditado como periodista en la Casa de Gobierno y un compañero periodista negaba con la cabeza cada vez que “el que no salta es un inglés” y le pregunté el porqué de su actitud y me dijo que era corresponsal polaco desde la argentina para un medio y me dijo “no los entiendo, hacen una fiesta cuando tendrían que estar en sus casas llorando, porque toda guerra trae muerte”.

Fuimos a un Mundial… vergüenza, total la guerra no estaba cerca. Y cuando perdimos, a nuestros héroes los trajeron, los escondieron como la lepra y ninguno del arco político de la Argentina salto para decir que pasa, tampoco esas decenas de miles que fueron a la Plaza.

“Y cuando perdimos, a nuestros héroes los trajeron, los escondieron como la lepra”

Volvieron con sus heridas, no solo corporales, sino también con los traumas de la guerra donde hoy hay más suicidados que las bajas de Malvinas, no se los cobijó, no se los atendió, no se les brindó un acompañamiento a sus males del corazón y tampoco se les dio ningún tipo de resarcimiento económico, una casa, una jubilación o acorde a sus actos, tuvieron que mendigar muchas cosas.

Ya sé, me dirán que ahora tienen una pensión, pero que pensión, la de monedas, cuando tendrían que estar mucho mejor, con una cobertura médica de lo mejor, de excelencia… Claro, nos conformamos con eso que por muchos años supimos decir a modo de justificación por aquellos que quedaron allá: “soldado argentino solo conocido por Dios”.

Políticos de mierda.
Y perdón, héroes.

Ciudadela Mi Ciudad
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